martes, 6 de abril de 2010

La Semana Santa no logra evitar que suba el paro


EN MARZO AUMENTÓ EN 35.988 PERSONAS

La Semana Santa no logra
evitar que suba el paro

  • El incremento es tres veces inferior al registrado en marzo del año pasado
  • De la Vega: el dato muestra que 'estamos en el camino' de la recuperación
  • La construcción registra su primer descenso del desempleo en seis meses
Actualizado martes 06/04/2010 09:03
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ELMUNDO.es | Agencias

Madrid.- Ni siquiera en un mes en el que tradicionalmente desciende el desempleo por las contrataciones de Semana Santa se ha conseguido que no suba el paro. En marzo, y por octavo mes consecutivo, aumenta el número de personas que se queda sin empleo en 35.988 ciudadanos, un 0,9% más respecto a febrero.

El número total de desempleados se sitúa así en 4.166.613 personas, su nivel más alto en toda la serie histórica comparable, que arranca en 1996, aunque, en realidad los récords se baten cada mes.

No obstante, esta subida es más de tres veces inferior a la experimentada en marzo de 2009, cuando las listas de las oficinas públicas de empleo sumaron 123.543 parados más. De este modo, se mantiene la tendencia de moderación de los últimos meses.

Pese a ello, hay que resaltar que se trata del segundo mayor aumento del paro en un mes de marzo dentro de la serie histórica, ya que es un periodo en el que el desempleo suele bajar debido a las contrataciones para Semana Santa.

En el último año, el paro ha aumentado en 561.211 desempleados, un 15,5% más.

Mejora 'suave' para final de año

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha afirmado que los datos "consolidan la tendencia de que estamos en el camino" de la recuperación.

"Si seguimos así, habrá un crecimiento suave del empleo a final de año", ha asegurado en una entrevista en Telecinco antes de que se publicaran oficialmente los datos.

Por su parte, la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, ha afirmado que "no es un buen dato" aunque "afortunadamente no ha sido tan malo como el del año pasado", cuando se marcó un récord negativo. "No estamos en la buena dirección", ha añadido.

Baja en la construcción

El paro subió en marzo en ambos sexos, aunque algo más entre las mujeres, con 23.087 nuevas paradas respecto a febrero (+1,1%), frente a un incremento del desempleo masculino de 12.901 hombres (+0,6%).

El sector que registró más parados en marzo fue el del colectivo sin empleo anterior, con 16.761 más (5,46%), seguido de los servicios, con 10.126 (0,42%), la agricultura, con 7.109 (6,26%) y la industria, con 3.095 (0,59%). Curiosamente, y tras meses consecutivos de subidas, bajó en la construcción, con 1.103 parados menos (-0,14%).

En marzo, el paro aumentó en 13 comunidades encabezadas por Cataluña (6.751) y la Comunidad Valenciana (6.599) y bajó en cuatro, especialmente en Baleares (-1.901).


lunes, 5 de abril de 2010

Más de 22.700 jóvenes andaluces cobran la ayuda al alquiler

Renta Básica de Emancipación

Más de 22.700 jóvenes andaluces cobran la ayuda al alquiler

Andalucía es, tras Cataluña y Madrid, la región con mayor número de beneficiarios, con un 14,9% más

EUROPA PRESS Un total de 22.781 jóvenes andaluces perciben actualmente la ayuda de 210 euros para el pago del alquiler, un 14,9 por ciento más que en el trimestre anterior, según informó hoy el Ministerio de Vivienda, que también indicó que en el conjunto del país son 196.898 los jóvenes que perciben esta ayuda. Andalucía es, tras Cataluña y Madrid, la región con mayor número de beneficiarios.

En total, el departamento dirigido por Beatriz Corredor ha ordenado pagos a los beneficiarios por un importe de 490,9 millones de euros desde la entrada en vigor de la RBE, de los cuales 480,4 millones corresponden a pagos de mensualidades y avales y 10,59 millones a préstamos para la fianza.

En Andalucía, un total de 44.653 jóvenes han solicitado la RBE desde su creación, de las cuales, se han resuelto 38.849. De ellas, 30.304 son resoluciones positivas que han sido enviadas al Ministerio.

Con respecto a las resoluciones rechazadas (un total de 7.407), casi 3.700 lo han sido porque el solicitante no acredita el pago del alquiler; otras 2.165 porque incumple con Hacienda o la Seguridad Social y otras 1.551 han sido anuladas por la Junta.

Por provincias, Sevilla lidera el ránking por número de jóvenes que ya perciben la ayuda, un total de 5.573 (entre 7.531 solicitudes resueltas y enviadas al Ministerio), seguida de Málaga, con 3.826 beneficiarios, y de Granada y Cádiz, con 3.009 y 3.002, respectivamente. En Córdoba perciben los 210 euros 2.074 jóvenes; en Cádiz 2.042; en Jaén 1975 y en Huelva, 1.280.

Según los datos del Ministerio de Vivienda, el esfuerzo que supone a los jóvenes andaluces emanciparse es del 42,9 por ciento, siete décimas más que la media nacional. A las mujeres les supone un 45,7 por ciento y a los hombres un 40,1 por ciento. Para aquellos jóvenes que reciben la RBE el esfuerzo se reduce considerablemente, situándose en el 22,7 por ciento.

Las mujeres son las que más demandan y, en la misma proporción, las que más cobran la ayuda de los 210 euros, de tal forma que 11.936 chicas andaluzas perciben la RBE, frente a 10.845 hombres.

domingo, 4 de abril de 2010

Cada vez más malagueños están dispuestos a emigrar por un trabajo

Cada vez más malagueños están dispuestos a emigrar por un trabajo

El aumento del paro en la provincia por la crisis lleva cada vez a más personas a plantearse cambiar de ciudad

05.04.10 - 01:56 -
Lo que hace años era una opción para licenciados recién titulados y personas inquietas y ambiciosas se ha convertido en una necesidad para muchos trabajadores. La crisis ha roto las fronteras en la búsqueda de empleo y, ante una tasa de paro superior al 27%, cada vez son más los malagueños que se plantean hacer las maletas y emigrar en busca de una oportunidad laboral. Así, tres de cada cinco estarían dispuestos a cambiar de ciudad, de provincia o incluso de país empujados por las dificultades económicas, según un reciente estudio elaborado por la empresa de recursos humanos y empleo temporal Randstad.
El hecho de que Málaga sea una de las provincias más castigadas por la recesión, por su gran dependencia del sector de la construcción, hace que el porcentaje de personas que no descartan trasladar su residencia por motivos laborales (65%), sea más alto que la media nacional, situada en el 62%, como argumenta Teresa Rubio, directora de oficina de Randstad en Málaga. El dato es aún mayor en el caso de los hombres (75%) y de los desempleados (70%).
«Antes, cuando la tasa de paro era mucho más baja, había menos movilidad geográfica, pero cuando uno lleva mucho tiempo buscando un trabajo y ve que en Málaga tiene las posibilidades agotadas, se ve obligado a moverse», afirma Rubio, que señala que en el caso de las mujeres, el hecho de que sean menos las que se plantean cambiar de ciudad puede deberse a sus mayores ataduras familiares, «como la educación de los hijos». De igual manera, al estar menos arraigados, el colectivo de inmigrantes, uno de los más golpeados por el paro, también se muestra más dispuesto a moverse si es necesario. En este sentido, el 87% de los extranjeros se trasladaría, frente a un 58% de españoles.
 
Jóvenes sin ataduras
Por edades, los más jóvenes son los que ponen menos reparos a la hora de marcharse en busca de un trabajo. «Tienen menos problemas para iniciar una nueva vida laboral y personal en otro sitio», explica Rubio. Así, mientras el 67% de los profesionales de 16 a 24 años se plantean un cambio, el porcentaje se reduce al 33% en el caso de mayores de 45 años. «A partir de los treinta, es más frecuente tener una hipoteca o vínculos familiares», añade.
El estudio ha detectado también que a menor nivel formativo, más tendencia a la movilidad, ya que las personas más preparadas «tienen más esperanzas de encontrar un trabajo dentro de su propia ciudad». El 80% de los entrevistados con estudios básicos están dispuestos a mudarse, algo que sólo harían la mitad de los universitarios.
Cuanto más amplio es el campo de búsqueda, más posibilidades hay de encontrar un empleo. Es algo que tienen claro muchos trabajadores, que se interesan más por las ofertas laborales en otros puntos de la geografía española o fuera del país. Es un fenómeno que constatan a diario las empresas de trabajo temporal. «Cada vez vienen más personas a preguntar por empleo en el extranjero», cuenta Teresa Rubio, que advierte de que la disponibilidad geográfica es una de las virtudes más valoradas hoy día en el currículum de cualquier aspirante.
 
Cambio de perfil
La Red Eures, que tiene como objetivo fomentar la movilidad laboral en el espacio europeo, ha experimentado en los últimos tiempos un importante incremento de los malagueños interesados en trabajar fuera de España. Así lo confirmaba recientemente Isabel Moya, consejera en Málaga de este servicio: «Ha crecido la cifra de consultas, pero sobre todo ha aumentado el empeño de los candidatos, que ahora son mucho más activos». El perfil de las personas que contactan con Eures también ha cambiado. Aunque en su mayoría siguen siendo universitarios recién titulados, aparecen nuevos colectivos, como parados de la construcción o inmigrantes.
Y es que los países que más interés suscitan entre los desempleados malagueños son los europeos, junto a economías emergentes como Dubai y Emiratos Árabes, según señala Eva María Rascado, responsable de orientación de la asociación Arrabal, que ha registrado un aumento importante del número de personas que se interesan «por encontrar empleo fuera de Málaga». La mayor parte de los que quieren probar fortuna lejos de su ciudad natal «son jóvenes con estudios superiores o, por el contrario, sin ninguna cualificación específica». «En ambos casos, carecer de cargas familiares supone una ventaja a la hora de tomar esa decisión», apunta Rascado.

sábado, 3 de abril de 2010

Candidatos al desahucio

REPORTAJE: MI CASA YA NO ES MÍA

Candidatos al desahucio

Se hipotecaron cuando la economía iba bien y el sueño de ser propietarios parecía al alcance de la mano. Cientos de miles de personas se ven ahora abocadas a la calle al no poder hacer frente a los pagos. ¿Les cegó el espejismo del dinero barato o son víctimas del sistema?

JOSÉ LUIS BARBERÍA 04/04/2010

Al matrimonio Díaz-Gálvez, padres de dos hijos pequeños en Sabadell, la aurora les encuentra con las manos enrojecidas de tanto retorcérselas y sin haber pegado ojo. "Te levantas preguntándote: ¿será hoy? Y te acuestas temiendo que sea la última noche que pasas en tu casa. El timbre de la puerta, el teléfono, todo te estremece; vives con el miedo en el cuerpo esperando que vengan a ejecutar la orden". Amenazadas por los embargos o perseguidas por las órdenes de desahucio, decenas de miles de familias andan con el alma en vilo, pendientes de la fecha fatídica en que deberán abandonar las casas que creyeron suyas, viviendas hipotecadas y, ahora, perdidas en el despeñadero social de la crisis. Las estadísticas son tan terribles que, aplicadas al muestrario de testimonios recogidos en este reportaje, adquieren la magnitud de una catástrofe colectiva. Y eso que estas voces castigadas por el sufrimiento y la derrotatratan de controlar sus emociones y no carecen de entereza.

       

      "En el banco me dicen que venda el piso. Pero nos costó 40 (millones de pesetas), y si lo vendo, ahora nos dan 20"

      Estos tres últimos años, 350.000 propietarios, familias en su mayoría, han perdido o van a perder sus casas

      Stalin Pérez, ecuatoriano, es uno de los 'colgados' por la hipoteca. Se quedó sin casa y debe aún 140.000 euros al banco "

      Esther, de 42 años, y su marido, de 52, tendrán que cobijarse por separado con sus respectivos padres

      El embargo de las viviendas no colma las reclamaciones bancarias, no elimina la totalidad de la deuda

      "Lo último que querría la banca es tener pisos. Lo llaman 'el mal de piedra", dice Encarna Pérez, de la patronal bancaria

      Según el Consejo General del Poder Judicial, las ejecuciones hipotecarias, que en 2008 sumaron 58.000, y en 2009, 114.000, superarán este año las 180.000. Eso significa que en estos tres últimos años 350.000 propietarios, familias en su gran mayoría, han perdido o van a perder sus casas y que cada día que pasa medio millar más se queda sin vivienda. Súmense a estos insolventes los casos de familiares y amigos que avalaron los créditos, y que ahora corren el riesgo de que les embarguen sus propias casas, y se entenderá por qué parte de la sociedad española siente que el suelo tiembla bajo sus pies, teme precipitarse al vacío de la miseria y la exclusión.

      Discretamente, casi sin ruido, en España se está produciendo un fenómeno masivo de migraciones domésticas encaminadas a la agrupación, la concentración y el hacinamiento. Son familias que, ante la imposibilidad de pagar la hipoteca (y en otros casos el alquiler), se mudan a viviendas de habitaciones subarrendadas con derecho a cocina y baño; personas solas que ponen su piso en alquiler y regresan a casa de los padres o comparten piso con otros familiares o amigos; gentes que no encuentran más refugio que los pisos patera y las pensiones sórdidas de camas calientes de dos y hasta tres turnos. Es la franja social machacada por el mazo de la crisis, los ahorcados por las hipotecas, los defenestrados de la "fiesta del ladrillo". Todos ellos llevan grabada en la mente e impresa dolorosamente en el alma una fecha fatídica.

      La fecha que martilleaba incesantemente a Esther, de 42 años, y a su marido, de 52, era el 31 del pasado mes de marzo. Ese día, los Mossos d'Esquadra se presentaron en su piso para deshauciarles. Tendrán que cobijarse provisionalmente, cada uno por su lado, en casa de sus respectivos padres. Su primera separación tras 6 años de casados y 10 de convivencia, porque ni los padres de él ni los de ella están dispuestos a acogerles a los dos. "Es increíble que no se pueda detener el proceso de desahucio, cuando acabo de ganar las oposiciones a auxiliar administrativo de la Generalitat y dentro de unos meses, una vez adjudicada la plaza, podría intentar hacer frente a los pagos. Somos los nuevos pobres, gente a la que nos da un enorme apuro y vergüenza reconocer que estamos viviendo a un paso de la miseria", afirma, exasperada, impotente, al borde del llanto. La pareja vive con los 426 euros del subsidio que le corresponde al marido por parado de larga duración y mayor de 52 años. No tienen hijos. "Casi me alegro, dada nuestra situación. Quiero vivir, pero tengo miedo hasta de mis propios pensamientos porque lo damos todo por perdido", dice.

      En el incierto compás de espera que mantiene atrapadas a tantas familias, la angustia socava posiciones que se creían consolidadas, arrasa horizontes de ilusión y esperanza. ¿El surgimiento, en tan poco tiempo, de este ejército de desahuciados no nos interpela ahora, dramáticamente, sobre la política de vivienda seguida en los últimos lustros en el país del millón y medio de casas vacías y precios prohibitivos de los pisos? El 84% de las viviendas españolas se encuentra en régimen de propiedad, frente al 61% de la media europea. Es un hecho demostrado que lo último que la gente deja de pagar es la cuota del piso y también que la economía sumergida se está nutriendo de insolventes hipotecados que trabajan en negro para evitar que les intervengan las nóminas en un procedimiento de ese tipo.

      La cadena iniciada con la pérdida del puesto de trabajo -en muchos casos, la entrada en el paro de uno de los miembros de la pareja ya sitúa a la familia ante el umbral de la pobreza- desemboca con frecuencia en situaciones muy comprometidas una vez agotado el subsidio de desempleo. Son las últimas mallas del sistema, conformadas por las rentas mínimas de inserción y por las ayudas y subvenciones administrativas dirigidas a combatir el desahucio de las rentas más bajas, lo que está impidiendo un desplome mayor en la miseria. El caso de la familia catalana Barroso-Lavadesa es un exponente del encadenamiento desgraciado de sobreendeudamiento, paro, impago de hipoteca, pobreza y vulnerabilidad. Alonso (36 años) y Eva (32) pusieron en alquiler su piso de Badalona en agosto pasado y con sus tres hijos pequeños se fueron a vivir a casa de su madre, una vivienda de alquiler en Santa Coloma de Gramanet en la que han recalado también un hermano despedido del ferrocarril con su familia y una hermana en situación similar.

      La entrevista tiene lugar en la terraza de la casa, pequeña, de una planta, abigarrada de colchones y todo tipo de enseres. Lo que el periodista encuentra es una estampa familiar descorazonadora de rostros sombríos, expresión deprimida y ojos enrojecidos por las lágrimas que asoman por turnos en cada intervención. Debe de ser duro reconocerse en la cruda situación que describen tus propias palabras pronunciadas en voz alta y mucho más oírle contar a la madre que ha intentado suicidarse tres veces porque, después de haber trabajado toda la vida, está enferma y no quiere ser una carga para sus hijos en esta situación tan difícil. "Cuando me quedé sin empleo en la obra, pusimos el piso en alquiler para poder pagar la hipoteca de 1.400 euros, pero el problema", explica Alonso, "es que la inquilina se ha quedado ahora sin trabajo y no me paga los 600 euros de la renta, aunque sabemos que realquila las habitaciones a 400". Alonso Barroso tiene también otro problema añadido: se cayó del tejado cuando trataba de reparar la antena de su casa -"no podía pagar un antenista"- y lleva meses sin poder andar. Para colmo de males, Eva, su mujer, perdió su trabajo como vigilante de seguridad cuando tuvo que ocuparse de su marido y de los tres niños.

      Aunque el conjunto de la familia reúne en subsidios, ayudas y subvenciones una cifra nada despreciable: 600 euros de la pensión de invalidez de Alonso, 700 del paro de Eva, 400 de subsidio del cuñado y 480 de la pensión de invalidez de la madre, María del Carmen, que padece del corazón entre otras afecciones, los Barroso-Lavadesa no consiguen llegar a final de mes. "Hemos vendido todo lo que podíamos vender: las joyas, un coche, el vídeo, el aparato de música, pero no nos llega porque con eso tenemos que pagar los 1.400 de hipoteca, los 585 del alquiler de esta casa, los 350 euros de la letra de una furgoneta que no vendemos porque nos ofrecen menos de lo que nos queda por pagar. Sume usted a eso la luz, gas, agua, comida, ropa y calzado para los niños, pañales, papillas, leche, y comprobará que el dinero no alcanza", explica Eva. No alcanza hasta el punto de que han necesitado la ayuda de Cáritas para cubrir el alquiler de los últimos meses de esa casa comunitaria convertida en el último refugio, la tabla salvavidas de los Barroso-Lavadesa. La madre, María del Carmen, cuenta que, aunque es la primera vez en 10 años que no cumple a tiempo, la casera ya le ha comunicado que su marido se está poniendo nervioso por el retraso en los pagos.

      -¿Y por qué no venden el piso de Badalona?

      "Es lo que me dicen en el banco, pero es que nos costó 40 (millones de pesetas) y si lo vendo ahora, nos dan 20. Es todo lo que tenemos, aunque el del banco ya me ha dicho que en realidad lo único mío de la casa serían unas cuantas baldosas porque les debemos 347.000 euros del crédito de 360.000 que nos dieron", responde Alonso. "Y no hay día que pase", interviene Eva, "sin que me llamen para amenazarme con que van a ejecutar la hipoteca de la casa de mi padre, que nos avaló el préstamo". Dicen que no sueñan con que les toca la lotería, sólo con tener trabajo y salud, poder ganarse la vida, dormir con la tranquilidad de que a sus hijos no les falta de nada. Tiemblan también por sus avalistas, personas mayores aterradas ante la posibilidad de que puedan perder su piso, el fruto de sus ahorros.

      Cabe preguntarse si los únicos responsables de esta catástrofe que castiga a las franjas económicamente más débiles de la sociedad son los propios insolventes que, llevados por la ignorancia, la ambición, la ingenuidad, cometieron la osadía de meterse en un piso que no pueden pagar. ¿Ellos solos se lo han buscado o es que ese sueño nacional al que se adhirieron con especial ilusión los inmigrantes, "el sueño español", fue inducido irresponsablemente por la alegría crediticia de estos años atrás, al tiempo que el sobreendeudamiento resultante de la burbuja inmobiliaria, que nadie se atrevió a pinchar, les colocaba inadvertidamente la soga que ha acabado por ahogarles?

      Es una soga de la que no resulta fácil desprenderse, ya que el embargo de los pisos, que han perdido el valor de años atrás, no colma las reclamaciones bancarias, no libera de la condena de seguir cargando con la losa. "Hemos observado que mujeres que habían encontrado una salida laboral de la prostitución han vuelto a ejercerla porque se les ha taponado esta vía", apuntan, incluso, en el centro de rehabilitación de Las Teresitas, en Madrid. "Trabajaba en una multinacional, pero me quedé con un paro de 600 euros. Me he metido en esto porque no podía pagar las hipotecas y las facturas", afirma una mujer que aparece en los anuncios de contactos, subrayando su condición de española que se estrena en el oficio.

      "Nos quitaron el piso de Vallecas (Madrid) hace un año, cuando perdí mi trabajo de informático", dice Stalin Pérez, ecuatoriano de origen con más de una década en España. "No pudimos pagar la cuota del crédito hipotecario de 240.000 euros, que subió de golpe de 900 a 1.500 euros, y nos pusieron en la calle con dos niños pequeños. En la subasta, el banco se lo adjudicó en 130.000 porque ahora no hay nadie que puje por un piso en las primeras convocatorias. Después de haberles pagado 27.000 euros del crédito y haberme quedado sin casa, siguen reclamándome una deuda de 140.000, ya que me suman los intereses que han seguido corriendo y las costas del proceso judicial". Stalin y su familia viven ahora de alquiler y él se gana la vida con un pequeño locutorio.

      "¿Que si estoy bien ahora? Imagínese la felicidad que puedo tener. Estoy incluido en el registro de morosos, Asnef; no tengo derecho a préstamos bancarios ni a tarjetas de crédito; pueden intervenir judicialmente mis ingresos y debo al banco una barbaridad de dinero que no sé cómo voy a pagar y que es una condena de por vida. Ahora mi piso tiene colgado un cartel de Se vende. He llamado y piden por él 190.000". ¿Hacen negocio los bancos con los créditos impagados, como creen muchos de quienes han descubierto que el ideal del piso en propiedad puede trastocarse en maldición?

      "Lo ultimo que querría tener la banca son inmuebles", indica Encarna Pérez, de la Asociación Española de Banca (AEB). "Le llaman el mal de piedra porque no es su negocio y les obliga a dedicarle muchos recursos y a recortar los resultados. Por cada piso que se queda, la banca tiene que hacer una provisión de fondos por el 10% del valor de tasación, que se convierte en el 20% al año siguiente, además de pagar las cuotas de la comunidad de vecinos, arreglar los desperfectos... En realidad, tratan de quitarse los inmuebles de encima como pueden, incluso refinanciando créditos y dando facilidades a sus clientes", subraya.

      El campo en ruinas de los damnificados está abonado con créditos hipotecarios concedidos por el 100% y hasta el 120% del precio del piso a personas de salarios modestos y situación laboral poco estable que ahora cargan con su error. A estas alturas, parece evidente que parte de las entidades de crédito incurrió en comportamientos excesivamente laxos, poco rigurosos. "Fueron años de gran expansión, con tasa de desempleo y tipos de interés bajos, en los que el mercado tiraba para adelante, pero en España no han existido como producto las hipotecas subprime ni las ninja (concedidas a personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo, sin propiedades)", explica Encarna Pérez.

      A Berta Delicia, una mujer ecuatoriana de 60 años sin patrimonio ni más ingresos que los 700 euros mensuales que gana limpiando portales, y a su entonces marido, trabajador no cualificado, la banca les dio un crédito de 240.000 euros. Como no podía pagar, menos todavía tras el divorcio, Berta recurrió a las financieras y terminó hundiéndose más y más en un pantano de deudas. Fue la intervención judicial precisamente y la actitud de los acreedores que aceptaron el piso en dación (entrega del piso a cambio de anular la deuda hipotecaria pendiente) la que le sacó del atolladero cuando estaba a punto de perder la salud.

      "Acabo de regresar de la región rumana de Alexandria y he vuelto impresionado por la cantidad de villas y mansiones de dudoso gusto levantadas con créditos de bancos españoles y que ahora están paralizadas, a medio construir, porque, por lo visto, ya no llegan de España las remesas de los inmigrantes", comenta el director y productor de cine Julio Soto. Según el Banco de España, el crédito hipotecario considerado moroso o dudoso (tres meses consecutivos de impago), que no cesa de aumentar, alcanzó en septiembre último los 18.209 millones de euros de un volumen total de 609.395 millones. Subsumida en el montante general, la cifra no parece tan enorme, pero es ahí donde se concentra el drama de esas 350.000 familias.

      En las conversaciones con los "ahorcados por la hipoteca", título que da nombre a una de las asociaciones de afectados, circula la idea, lacerante como un puñal, de que todo el mundo (bancos, inmobiliarias, tasadores, notarios...) ha ganado a su costa. "Todos ganaban con nuestra desgracia", dirán en Madrid o Barcelona Estefanía Portaña, Segundo Zapata, Erick Jativa... ¿Estamos ante un equívoco inducido por el mercado o ante un ejercicio de ingenuidad por parte de gentes ambiciosas e incautas que pensaron que tener una vivienda en propiedad en España estaba al alcance de todo el mundo?

      La inmensa mayoría de esta legión de perdedores carece, desde luego, del conocimiento, experiencia y los reflejos mostrados por el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, cuando, a propósito de los vuelos suspendidos por su compañía aérea Air Comet y de los miles de viajeros perjudicados, dijo aquello de que él "nunca habría elegido Air Comet para volar a ningún sitio".

      Ada Colau, abogada de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en Cataluña, que reclama la dación, sostiene que la combinación fatal de boom inmobiliario, sobreendeudamiento e insolvencia familiar fue favorecida por la concesión casi indiscriminada de créditos hipotecarios y por la ausencia de controles públicos y políticas dirigidas a garantizar un alquiler accesible y estable. Pocas voces cualificadas salieron entonces a denunciar los excesos, y las que lo hicieron quedaron ahogadas en la alegre cacofonía general del "corre ahora lo que puedas y no pienses en mañana". Ocurrió, incluso, pese a la crítica a los préstamos hipotecarios a 40 y 50 años que el entonces ministro de Economía Pedro Solbes vertió en la Universidad Menéndez Pelayo, de Santander. Sus palabras fueron contestadas y cayeron en saco roto.

      "Tengo 49 años y una hipoteca a 40 años que vencerá cuando, seguramente, yo ya estaré muerta", comenta Edurne, educadora social en Girona. "Firmé la hipoteca hace cuatro años, a medias con mi compañero, pero me la quedé al completo cuando él se marchó, y aunque hasta ahora he pagado los ochocientos y pico mensuales, ya no puedo más. Llevo dos años intentando vender la casa, y ahora lo que quiero es que el banco se quede con ella a cambio de liquidarme la deuda: 140.000 euros de un crédito total de 145.000", dice. Edurne no lo tendrá fácil porque los bancos acreedores sólo aceptan la dación muy excepcionalmente y en casos de insolvencia manifiesta. "Después de tantas angustias, he decidido que se acabó el miedo, que hagan conmigo lo que quieran, no voy a seguir viviendo en la miseria para poder pagarles". "Tenemos que salir a manifestarnos a la calle con nuestros hijos", lanza Segundo Zapata, ecuatoriano con una fecha de desahucio del pasado día 11.

      El techo se le ha caído encima a Ailín García, de 29 años, divorciada, madre de tres hijos, el último de los cuales acaba de nacer con insuficiencia respiratoria. Ha perdido la casa de renta antigua por la que pagaba 380 euros al mes en Barcelona porque su ex marido no le avisó de que había dejado de abonar el alquiler. Está aterrada, más que desesperada. "Cuando me enteré, intenté subrogar el alquiler a mi nombre y pagar los meses atrasados, pero la casera no me dejó. Supongo que prefiere contratos a precios actualizados". Dice que el juicio y la sentencia han sido rapidísimos y que en la vista ni ella ni su abogada pudieron prácticamente abrir la boca. Ailín ha experimentado la celeridad del procedimiento establecido en la Ley de Alquiler, conocida por los damnificados como "desahucio exprés", que facilita y agiliza el proceso de desalojo en caso de impago.

      Concebida con el propósito de ampliar el raquítico mercado de alquiler en nuestro país -uno de los puntos débiles del problema-, la ley parece estar dando sus resultados: los hogares en alquiler pasaron de ser el 11% al 13% en 2008, y el precio del alquiler no ha subido prácticamente en los últimos meses, según el Instituto Nacional de Estadística, aunque sacrifica por igual al insolvente honesto y al aprovechado.

      El desahucio de Ailín García lleva la fecha del 15 de abril, y ella dice que no tiene alternativa, que sus ingresos -los 600 euros que le pasa su marido por el cuidado de los hijos y los 410 del PIRMI, la ayuda de la Generalitat- no le permiten pagar un alquiler a precios de mercado. "Trabajaba en una frutería y decidí ponerme por mi cuenta, pero fue un negocio desastroso y ya no tengo nada. De la noche a la mañana me veo debajo del puente con un recién nacido y dos niñas de ocho y cinco años a las que hasta ahora no les ha faltado de nada. La alternativa es que los cuatro nos metamos de realquilados en una habitación o me vuelva a Cuba como me dice la asistente social. ¿A Cuba?, pero si yo salí de allí a los 18 años y España es ya mi país", dice, envuelta en lágrimas.

      Sin red familiar y con menos recursos, parece claro que el mal de piedra está castigando proporcionalmente más a los inmigrantes. "Calculo que el 60% de los casos que veo en mi juzgado corresponden a inmigrantes", apunta el juez instructor de uno de los juzgados madrileños que ejecutan las hipotecas impagadas. Según su experiencia, en buena parte de los casos los bancos se quedan con los inmuebles por el 50% del valor de tasación. Dice que el procedimiento judicial es una apisonadora que apenas contempla la pregunta retórica de si el ejecutable ha pagado o no. Ante esa apisonadora trituradora de ambiciones, sueños e ilusiones desfilan a diario, perdedores con fecha de desahucio y futuro sombrío.

      Concluye la huelga en los hoteles Incosol y Byblos

      Concluye la huelga en los hoteles Incosol y Byblos

      Ambos hoteles adeudan en salarios atrasados más de 2 millones de euros

       

      EFE Las tres jornadas de huelga en el hotel Incosol de Marbella y en el hotel Byblos de Mijas convocadas por el sindicato CCOO para exigir el pago de salarios atrasados, que ascienden a 2.160.000 euros entre los dos establecimientos, han concluido hoy.

      En el caso de Incosol, de cinco estrellas, la empresa debe a los trabajadores cuatro nóminas y media, unos 560.000 euros, mientras que los empleados del hotel Byblos, en concurso voluntario de acreedores, protestan por el impago de salarios de los diez últimos meses, un total de 1.600.000 euros.

      En el establecimiento de Marbella, el paro ha sido seguido por el 95 por ciento de la plantilla, compuesta por 158 personas, para reclamar a la dirección que cumpla el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) aprobado en agosto, ha explicado a Efe la secretaria general de Turismo de CCOO en Málaga, Lola Villalba.

      Los empleados y delegados sindicales se han concentrado desde el jueves con pancartas a más de un kilómetro de distancia de la puerta del hotel, donde trabajan, según ha comprobado el sindicato, veintidós personas ajenas a la plantilla, algo que es ilegal y que denunciarán ante la Inspección de Trabajo.

      Además, el sindicato va a plantear una queja ante la Subdelegación del Gobierno y el Defensor del Pueblo Andaluz por considerar que se ha vulnerado el derecho de huelga y reunión al desalojar la Policía Nacional de Marbella a los trabajadores de las inmediaciones del hotel.

      A la huelga de los empleados del hotel Incosol se une el paro de los trabajadores del hotel Byblos de Mijas, propiedad de la promotora Aifos, y cuya situación es, junto al establecimiento Los Monteros de Marbella, la "más dramática" de toda la Costa del Sol, ha asegurado Villalba.

      Por otra parte, trabajadores del hotel Tryp Guadalmar, en la capital, se han concentrado hoy por segunda vez -también lo harán mañana- para pedir la readmisión de un empleado al que el Tribunal Supremo le ha reconocido la improcedencia de su despido.

      La secretaria de Turismo de CCOO en Málaga ha señalado que seguirán insistiendo a partir del lunes con el fin de que la empresa recapacite y puedan llegar a un acuerdo para reincorporar a este trabajador.

       

      jueves, 1 de abril de 2010

      Trabajadores de hoteles Incosol y Byblos, en huelga para exigir sus salarios

      Trabajadores de hoteles Incosol y Byblos, en huelga para exigir sus salarios

      Una representación del comité de empresa ha comprobado que en el establecimiento están trabajando personas ajenas a la plantilla

      efe | Actualizado 01.04.2010 - 13:22
       
      Casi todos los trabajadores del hotel Incosol de Marbella, de cinco estrellas, han secundado hoy la primera jornada de huelga convocada por CCOO para exigir el pago de salarios atrasados, protesta también se ha repetido en el hotel Byblos de Mijas, en concurso voluntario de acreedores.

      En el hotel Incosol, el paro -que se repetirá mañana y el sábado- ha sido seguido por el 95 por ciento de la plantilla del establecimiento, compuesta por 158 personas, con el fin de reclamar a la dirección que cumpla el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) aprobado el pasado agosto, según ha informado a Efe la secretaria general de Turismo de CCOO en Málaga, Lola Villalba.

      Los empleados y delegados sindicales se han concentrado con pancartas a más de un kilómetro de distancia de la puerta del hotel, que cuenta hoy con unos 300 huéspedes, según las fuentes, para reclamar el pago de las cuatro nóminas y media atrasadas que les adeuda la empresa.

      Una representación del comité de empresa ha comprobado que en el establecimiento están trabajando personas ajenas a la plantilla, en concreto veintidós empleados en departamentos como cocina, restaurante o pisos, lo que el sindicato comunicará a la Inspección de Trabajo.

      En este sentido, Villalba ha recordado que la empresa ya fue multada con 25.000 euros por contratar de manera fraudulenta a trabajadores para suplir a los huelguistas.

      La solución para este hotel pasa, según la dirigente sindical, por la venta del establecimiento, en la actualidad gestionado por la constructora Jale.

      A la huelga de los trabajadores del hotel Incosol se une el paro de empleados del hotel Byblos de Mijas, propiedad de la promotora Aifos, en protesta por el impago de salarios de los diez últimos meses.

      La situación del hotel Byblos, junto al establecimiento Los Monteros de Marbella, es la "más dramática" de toda la Costa del Sol, ha señalado Villalba, quien cree que están "dejando morir el hotel" para poder "venderlo sin trabajadores".

      Esta movilización, que también se producirá los dos próximos días, se suma a los paros que ya hicieron los pasados 12, 13 y 14 de marzo por idénticos motivos.

      El pasado viernes, trabajadores del sector hotelero de la Costa del Sol y representantes sindicales se manifestaron en Málaga en defensa de la industria hotelera y contra los expedientes de regulación de empleo y los concursos de acreedores "sin justificación".

      Ese día, el consejero andaluz de Turismo, Luciano Alonso, expresó su deseo de que los "empresarios especuladores" dejen los hoteles que gestionan en la Costa del Sol para que otros "con vocación turística" se hagan cargo de ellos.

      miércoles, 31 de marzo de 2010

      La preocupación de los españoles por el paro sigue creciendo

      La preocupación de los españoles por el paro sigue creciendo

      Es el único -citado por el 82,9% de los encuestados- que sube de los cinco problemas que más acucian al país, mientras que disminuye la inquietud por la situación económica, la clase política o el terrorismo

      31.03.10 - 13:37 -
      La preocupación de los españoles por el paro sigue creciendo
      El paro sigue siendo la principal preocupación de los españoles y, de hecho, es el único que sube de los cinco problemas que más acucian al país, según el CIS, que señala que ha disminuido, en cambio, la inquietud por la situación económica, la clase política o el terrorismo.
      El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, elaborado entre el 2 y el 11 de marzo a partir de 2.487 entrevistas, apunta también a que el 76,8% de los españoles ve que la situación económica es mala o muy mala, cuando hace solo un mes esa cifra era del 78%.
      Según el CIS, el paro es citado como principal problema para España por el 82,9% de los encuestados, cuando en el último estudio, correspondiente al pasado mes de febrero, el porcentaje llegaba al 81,8%.