lunes, 8 de septiembre de 2008

Diario Sur 8/09/08: "Obreros y limpiadoras en paro se suman al perfil de malagueños al borde de la pobreza"

La crisis en la construcción y los servicios multiplica las demandas de recursos a los servicios sociales y las ONG. El pago de facturas puntuales del agua o la luz, ropa y alimentos conforman la mayoría de las peticiones
08.09.08 -
Obreros y limpiadoras en paro se suman al perfil de malagueños al borde de la pobreza
AUMENTO DE SOLICITUDES. Las oficinas municipales de servicios sociales, como esta de El Palo, están llenas. / YOLANDA MONTIEL
No están acostumbrados a tener cuentas pendientes y pedir una ayuda económica les supone pasar un mal trago. Pero la coyuntura adversa les ha puesto entre la espada y la pared. La subida de los tipos de interés y de los alquileres, la caída de la construcción y los servicios, el incremento de los precios de los productos básicos y el aumento del desempleo están redibujando el perfil de familias que acuden a los servicios sociales y las ONG. Estas circunstancias están cambiando incluso las características de los malagueños que viven bajo el umbral de la pobreza, que se han multiplicado de forma exponencial durante los últimos dos meses.

Anselmo Fuentes, responsable de Cáritas Diocesana en Málaga, afirma que cada día acuden más familias que piden por primera vez una ayuda puntual para pagar alguna factura que no pueden afrontar o para solicitar ropa y alimentos. «Se trata de familias encabezadas por un obrero que se ha quedado en el paro, la mujer trabajaba en la limpieza de casas u oficinas y tienen dos hijos a su cargo menores de diez años», explica. «Lo que les queda de desempleo se va casi exclusivamente en pagar la hipoteca, que siguen abonando religiosamente para no perder al menos un techo bajo el que cobijarse», dice, mientras añade que también acuden a ellos parejas muy jóvenes. «Hace poco atendimos a una pareja en Carranque que vivía con su bebé en el coche porque no podían pagar el piso», comenta. «Con hipotecas tan altas, con que uno de los dos se quede sin empleo, empiezan los problemas», continúa.

Ayuntamiento

El mismo perfil de familias es el que engrosa las filas de los servicios sociales del Ayuntamiento, que no dan abasto para atender a los usuarios habituales, a los que se suman estas nuevas unidades familiares. Según los datos municipales, el 35% de los expedientes generales abiertos en los centros de servicios sociales en 2007 fueron nuevos (4.595, en concreto). «Estas familias son esclavas de la hipoteca», indica Mariví Romero, concejala del Área de Bienestar Social del Consistorio malagueño. «Se trata de parejas que hace unos años decidieron comprarse una vivienda porque el alquiler era cada vez más caro y ahora, con la subida del euríbor, se encuentran con el agua al cuello», asegura Romero.

El panorama pinta aún peor si tienen hijos a su cargo. «A nosotros nos llegan familias de cuatro personas con niños pequeños que después de pagar todas las facturas tienen sólo 300 euros para aguantar el mes y el día 20, por muy bien que se administren, ya no disponen de dinero», añade.

Pero lo peor llega cuando uno de los cónyuges pierde su trabajo. Entonces, ni siquiera con un sueldo de 'mileurista' pueden seguir asumiendo las mismas deudas y comienzan los problemas. «Estamos recibiendo peticiones de familias en las que los dos cónyuges han perdido el empleo, él en la construcción y ella, que llevaba a casa un dinero extra con un trabajo en precario como limpiadora también se queda sin empleo, porque todos los hogares están notando la crisis y en muchas casas prescinden de estos servicios domésticos», indica Anselmo Fuentes. Además, comenta que la vergüenza y la esperanza de encontrar una salida hacen que muchas familias lleguen cuando están con el agua al cuello. «Las mujeres siguen siendo las que vienen a solicitar apoyo y suponen el 87% de nuestros usuarios, ellas son quienes siguen dando la cara», recalca Fuentes.

Umbral

Son estas familias las que engrosan las cifras de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza. Pero, ¿qué se entiende por pobreza? Los economistas diferencian entre tres tipos de pobreza: la extrema, la moderada y la relativa. Antonio García Lizana, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, relata que la primera es la localizada en los países subdesarrollados, donde las personas carecen casi de todo y disponen de menos de uno o dos dólares para vivir (el umbral por debajo del cual no se pueden cubrir las necesidades básicas).

En la pobreza moderada se encuentran las personas que apenas logran acceder a esas condiciones mínimas, mientras que el índice de pobreza relativa, típico de los países desarrollados, está relacionado con el nivel de vida del consumo de la comunidad. Según definió la Unión Europea, se incluyen en este campo las personas que no pueden acceder a bienes de tipo cultural, de ocio y entretenimiento, sanitario o de formación.

Según la última Encuesta de Condiciones de Vida presentada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 19,8% de los hogares españoles se encuentran en esta situación. «Estos datos corresponden al año 2005, en la cúspide de la bonanza económica, si se revisase la situación económica con cifras actuales, este porcentaje sería mayor», sostiene Anselmo Fuentes.

Relativa

La UE establece la pobreza relativa en España por debajo del 60% de la media de los ingresos por unidad de consumo. La pobreza se concreta en las siguientes cifras: para un hogar de un adulto, el umbral es de 6.347 euros anuales (530 al mes); para un hogar de dos adultos, de 9.520 (793 euros al mes); para uno de dos adultos y un menor de 14 años es de 11.424 euros (952 al mes), y para un hogar de dos adultos y dos menores de 14 años, de 13.332 (1.111 euros al mes). La hipoteca media en Málaga se sitúa en 157.051 euros a fecha de agosto, lo que supone un mínimo de cuota mensual de 900 euros, mientras que el alquiler de un piso de uno o dos dormitorios en cualquier barrio de Málaga capital llega a los 600 euros. Unas cifras que que trastocan todos los cálculos anteriores y que están poniendo en verdaderos apuros a las familias malagueñas.

domingo, 7 de septiembre de 2008

El Ayuntamiento de Torrox agiliza la mejora de la playa de Ferrara

El Ayuntamiento de Torrox agiliza la mejora de la playa de Ferrara

 
Regeneración. La regidora, Toñi Claros, supervisó la pasada temporada los trabajos de Costas.  F. Extremera

La alcaldesa, Toñi Claros (IU), solicitará en Madrid a los máximos dirigentes de Costas que desarrollen la estabilización del litoral en dos fases diferentes

FRAN EXTREMERA. TORROX La alcaldesa de Torrox, Toñi Claros (IU), está previsto que este próximo miércoles se reúna en Madrid con responsables de la Dirección General de Costas para trasladarles la decisión consensuada por todos los portavoces políticos de su Corporación, acerca de la conveniencia de afrontar la estabilización de la playa de Ferrara en dos fases diferentes.
A priori se había comunicado al Consistorio la posibilidad de construir espigones y escolleras en esta parte del litoral torroxeño, de las más azotadas por los temporales durante las dos últimas décadas -prácticamente no ha habido año sin regeneración millonaria en esta playa-, y al mismo tiempo reducir en varios metros la anchura del paseo marítimo, como medida para que el mar no lo vuelva a amenazar.
Sin explicación alguna. Para el concejal de Obras e Infraestructuras de Torrox, Manuel Palomas (PIU), dicho planteamiento "carecía de razonamiento alguno", por lo que en un encuentro con los técnicos de Costas ya les avanzó su propuesta, basada en la creación de espigones en una primera fase, con un posterior análisis del efecto de los mismos y el planteamiento definitivo sobre "la conveniencia de retirar parte del paseo marítimo".
La postura de Palomas fue consensuada el pasado 1 de septiembre por los distintos portavoces de los grupos con representación municipal y ahora la regidora deberá transmitirla a los máximos dirigentes de Costas, en la sede del Ministerio de Medio Ambiente.
Paseo marítimo. "Dependiendo de la longitud de la escollera que se instale, planteando la obra como queremos desde el Ayuntamiento, se podrá decir luego si se necesita retirar paseo marítimo en Ferrara o en otra parte de nuestro litoral, porque nadie puede asegurarnos de que el efecto de estas instalaciones nuevas pueda producirse en un lugar alejado", remató el edil delegado de Obras e Infraestructuras.
El acuerdo tomado desde el Ayuntamiento también fue comunicado hace días a los empresarios con instalaciones de playa en el municipio, de manera que todos los sectores estén coordinados en esta actuación.

Diario Sur 07/09/08: "La Iglesia estaba en la calle"

[http://www.diariosur.es/20080907/malaga/iglesia-estaba-calle-20080907.html]
 
Vivieron entre los pobres como obreros. Fueron curas y monjas trabajadores, religiosos y religiosas en el tajo. Su implicación les llevó al compromiso político y sindical, en defensa de la democracia
07.09.08 -

 
La Iglesia estaba en la calle
PROTAGONISTAS. Hoy día, los religiosos siguen siendo personas comprometidas con los movimientos sociales. / YOLANDA MONTIEL
«En las reuniones, las criaturas se dormían porque estaban cansadísimas. Me di cuenta de que ellos trabajaban y yo no». Por aquel entonces -mediados de los años 60- Antonio Calderón era un joven cura de la diócesis de Málaga centrado en las sesiones con los jóvenes católicos.

Ellos trabajaban; él no, y eso no era vivir el Evangelio; no al menos como él lo entendía, ni como lo interpretaron un centenar de curas, religiosos y religiosas que en las postrimerías del franquismo nutrieron el movimiento obrero dentro de la Iglesia. Porque vivir el Evangelio -lo tenían claro- sólo podía pasar por una verdad apuntada en el Concilio Vaticano II y que marcó durante años a muchos de ellos: «Los gozos y las tristezas de los hombres de nuestro tiempo son los gozos y las tristezas de los discípulos de Cristo».

«Encarnarse en los más pobres», esa era la meta, y en aquella época, buena parte de los pobres eran también los obreros: los que estaban en las fábricas, en el campo, en el puerto, en los talleres, en el paro, en la Estación del Perro, en Nuevo San Andrés, en 26 de Febrero, La Palmilla, en Tiro de Pichón, Mangas Verdes, y muy especialmente en La Pesebrera.

La Pesebrera era un poblado de chabolas ubicado en el camino viejo de Churriana, junto a la barriada de Dos Hermanas, donde sobrevivían unas 1.000 familias: «Estaba formado por gente que había emigrado del campo a la ciudad y por republicanos que tenían que presentarle el carné a la policía una vez al mes», recuerda Calderón, que le pidió al Obispado de Málaga media jornada para irse a vivir y a trabajar a La Pesebrera. Posteriormente renunciaría también a la paga de la Iglesia, porque con ese colchón no valía.

El 15 de La Pesebrera

En el número 15 de La Pesebrera vivía, desde los años 60, trabajando como afilador, el cura Carlos García Batún, también conocido como el 'hermano Feliciano', recientemente fallecido y todo un referente para el movimiento obrero de Iglesia. «Los sacerdotes, religiosos y religiosas y militantes cristianos entendieron, al calor de Carlos, que evangelizar era encarnarse, vivir las condiciones de pobreza y exclusión de los trabajadores y gente humilde. Su impacto fue grande y personas tan significativas como don Ramón Buxarrais expresaron su deseo de vivir allí», recuerda Luis Pernía, ahora ATS y por aquel entonces (1968) cura franciscano, coadjutor en la parroquia del pueblo de Lebrija: «Me di cuenta de que en la Iglesia faltaban hombres. Era un pueblo jornalero y muchos estaban trabajando en el campo». Como otros, también él supo que su sitio estaba en el tajo y se fue a trabajar a las marismas, plagadas de mosquitos y de cante jondo.

En Málaga, el número 15 de La Pesebrera se convirtió en una puerta abierta a las inquietudes políticas y sindicales y desde allí, sindicalistas, militantes obreros y cristianos de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) preparaban acciones reivindicativas que posteriormente se llevarían a cabo en la calle y lugares de trabajo. Allí se reunían y también allí buscaban ayuda para las personas encarceladas por los derechos democráticos. Para eso servía la caja de resistencia. La implicación fue total porque no podía ser de otra forma.

En esos momentos la Iglesia apoyaba el movimiento obrero cristiano, pero hasta un límite. «No querían que nos involucráramos cuando las cosas se ponían difíciles. Pero eso no podía ser. Tú no podías vivir como un obrero, descubrir los intereses del sistema, tomar conciencia crítica y luego, en los momentos complicados, retirarte. ¿Cómo te vas a ir en el momento peligroso?» plantea Antonio Calderón.

De hecho, la mayoría de estos curas, religiosos y religiosas fueron activos militantes sindicalistas. Carlos Tapies hizo de enlace sindical cuando se secularizó, tras ejercer de cura obrero en 26 de Febrero, donde trabajó en el taller de un amigo como electricista de automóviles: «La gente no lo veía raro. ¿Qué hace un cura con el mono?, debían pensar». La implicación en el trabajo como línea pastoral estuvo presente en él ya desde el último año de estudio para ingresar en la orden de Los Dominicos.

«La encarnación en los pobres era el objetivo del movimiento. Trabajar como los obreros era el paradigma. Un día pensé que sólo podría ser obrero cuando ya no pudiera ser otra cosa, y así ha sido: el resto de mi vida laboral la eché como electricista de automóviles», relata Carlos, que recuerda que el movimiento de los curas obreros surgió en Francia.

Francés es Juan Blanquet, quien a sus 84 años puede considerarse uno de los curas obreros vivos más veteranos de Málaga. Pertenece a los Hermanos de Foucault, orden en la que ingresó en 1973. Siguiendo su doctrina (sus miembros viven en pequeñas comunidades llamadas fraternidades y se mantienen haciendo el mismo trabajo que sus vecinos), compartió su vida con los habitantes de Dos Hermanas, una barriada que entonces colindaba con La Pesebrera.

Defensor de los presos

Durante muchísimos años fue celador del Hospital Civil y en el 84 fue detenido y encarcelado dos días por desacato a la autoridad. Su delito fue pedir que no dejaran esposados durante la noche a los presos que llegaban enfermos al centro hospitalario, porque sufrían y porque los grilletes les cortaban la circulación y las manos se les ponían como botas. El arrestado por el que intercedió era un argelino, que permaneció en huelga de hambre los dos días que Blanquet estuvo preso.

«Lloré tanto que se creían que yo era su mujer», rememora Victoria Muñoz López, que fue monja y díscola. Tan díscola que un día, después de llevar años reivindicando, protestando y compartiendo con los pobres de la Estación del Perro, una hermana que vino de fuera le dijo: «Pero bueno, ¿dónde está su congregación?». Entonces ella señaló a la gente y le dijo: «Esa es».

El referente de Victoria fue Adolfo Chércole, jesuita granadino: «El trabajaban en Santa Juliana, una barriada horrible. Allí les corrían las ratas. Trabajó en la vendimia, con los gitanos, en los camiones de basura». Dice Victoria que a través de esa figura supo que la vida religiosa tenía que ir por otro lado: «Mi misión no era solucionar la vida de los pobres, sino vivir la vida de los pobres. Sin embargo, veía que, aunque viviera en una zona pobre, llevaba mis hábitos y tenía los privilegios que conllevaba ser religiosa».

Para evitarlo, pidió con mucho sufrimiento un permiso de exclaustración -pese a que para ella la orden «lo era todo»- y se fue a vivir a la Estación del Perro, otra zona chabolista, para trabajar con las mujeres cargando cajas de pescado, limpiándolo y soportando gritos y órdenes, con jornadas de ocho de la mañana a once de la noche: «No nos importaba nada, lo fundamental era vivir el Evangelio y luchar por la democracia», explica esta mujer, que años después, trabajaría también en el Hospital Civil desarrollando una activa labor sindical que en una ocasión llegó incluso a costarle un castigo: el destino a la sala de leprosos, a donde habían enviado a otros dos frailes reivindicativos. «Nos llamaban los rojillos», confiesa.

Reuniones

Vinculada a las Misioneras Seglares, Fuencisla García, entró en el 69 en Citesa: «Lo hice con premeditación para incorporarme a la clase obrera». Desde esa posición fue conociendo a todo el movimiento obrero de la Iglesia y al grupo de curas obreros que vivían en La Pesebrera y en diferentes zonas populares de Málaga: «Allí confluíamos todos. Había gente de grupos políticos, sindicales, con siglas definidas. Igual había una reunión del partido, que del sindicato, que una eucaristía, que un encuentro de reflexión», enumera.

No están todos los que son, ni mucho menos. En el relato de los que hablan hay otros muchos nombres que compartieron la certeza de que la Iglesia no podía estar en otro lugar que no fuera la calle.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Recordando a D. Carlos, un cura afilador de cuchillos

 

Recordando a D. Carlos, un cura afilador de cuchillos

Luis Pernía

Somos Iglesia Andalucía

CARLOS García Batún, el 'hermano Feliciano' para los amigos, era un cura, que allá por los años sesenta, se hizo afilador para poder estar cerca del mundo obrero y próximo y disponible a cualquier persona que necesitara de él. En realidad quería ser cura afilador trashumante para ir de pueblo en pueblo y así, de esta manera, poder acompañar algunos días a los sacerdotes que estaban solos

Se fue a vivir a la Pesebrera, un conglomerado chabolista ubicado junto a la barriada de Dos Hermanas, la mayoría sin agua y sin baño, donde vivían familias venidas del campo en busca de trabajo, o personas que tenían especial dificultad para encontrar trabajo ya que habían «perdido» la guerra y tenían que presentarse puntualmente cada mes en el cuartelillo de la Guardia Civil, y también personas buscavidas en la chatarra o en la «lotería de los domingos», como el caso del conocido El Lute, que tenía una chabola en este lugar.

Lo vecinos del barrio le llamaban Don Carlos y no sólo se acostumbraron a su presencia, sino que se sentían orgullosos de ella. Su trabajo de afilador le posibilitaba estar cerca de muchas personas, como era el caso de Rogelio, Paco, Antoñita, la María y tantas otras que vivían en la Pesebrera. Al entrar en el n°15 se topaban con él afilando, y Carlos, parando el esmeril y quitándose la gafas protectoras, comentaba lo bien que le estaba quedando el afilado e invitaba al recién llegado a exponer su problema.

Este ambiente con la gente de la Pesebrera está lleno de anécdotas que manifiestan su vocación de proximidad y desprendimiento, como aquella en la que un joven sacerdote dominico, recién incorporado al mundo del trabajo como mecánico electricista de automóviles, expresaba sus preocupaciones y Carlos le contestaba «no te inquietes, yo soy afilador, pero en mis inicios cuando me traían tijeras o algo mas fino le decía a la cliente que viniera al día siguiente; entonces me vestía y me acercaba al Pasaje de Chinitas y mi amigo Manuel Ocón, me lo afilaba. Cuando la cliente regresaba al día siguiente ya lo tenía afilado, y además de presentarle un producto bien terminado, le cobraba menos de lo que a mi me había costado».

El mundo de la Pesebrera, como tantos otros ghettos en Málaga en los años sesenta, era desconocido, a lo sumo visitado por las niñas de un colegio de monjas que venían a repartir algunas cestas de Navidad. Sin embargo, los sacerdotes, religiosos y religiosas, y militantes cristianos entendieron, al calor de Carlos, que evangelizar era encarnarse, vivir las condiciones de pobreza y exclusión de los trabajadores y gente humilde. Su impacto fue grande y personas tan significadas como Don Ramón Buxarais expresaron su deseo de ir a vivir allí.

Pero Pesebrera 15 no sólo era posada y lumbre para la gente del lugar. Los años sesenta conforman una década de reivindicaciones y luchas por una sociedad más democrática y justa, «Habrá un día que todos al levantar la vista veremos una Tierra que ponga Libertad» cantaba Labordeta, que como otros tantos cantautores de la época, reunía todas la sensibilidades sociales que la gente expresaba encendiendo sus mecheros en aquellos especiales lugares, siempre llenos. En este tiempo las palabras libertad, solidaridad o amnistía eran motivo de detención o represalia. El caso es que a este lugar con estas inquietudes. acudían cristianos de la HOAC, religiosos y religiosas de diversas instituciones, sindicalistas y militantes cristianos.

Los miércoles por la tarde muchos de estos cristianos se reunían en esta casa para celebrar la eucaristía. El Evangelio sonaba lleno de sentido en este ambiente de Nazaret y aplicarlo a la vida diaria era fácil. Las explicaciones de Carlos llenas de sencillez y engarzadas en la vida diaria llegaban al corazón y significaban un impulso transformador de la sociedad para aquellos jóvenes. Las sentadas en el suelo o en los escasos banquillos no eran óbice para poner sobre la mesa los problemas del hotel, de la fábrica o de la obra, o para ayudar a familias en dificulta de económicas o alimenticias. La propuesta de Carlos era siempre la de vivir la vida de Nazaret; sentir, gozar y sufrir con la gente humilde y pobre. Las personas se sentían unidas, cercanas y atentas a las preocupaciones de los demás. No sabían si la semana siguiente estarían todas presentes o faltaría alguna debido a las frecuentes detenciones. Para ello tenían una caja de resistencia donde ponían de su sueldo cada cual lo que podía.

Los sindicalistas y militantes obreros también encontraron en la casa de Carlos un lugar de donde reunirse, preparar las acciones reivindicativas, buscar ayudas para las personas encarceladas por la defensa de los derechos democráticos o para ayudar a sus familias. Pesebrera 15 fue durante aquellos años una puerta abierta a las inquietudes políticas y sindicales que cristalizaron en importantes acciones reivindicativas en la calle y lugares de trabajo.

Como en la película 'Queimada', Carlos García Batán, el hermano Feliciano, se ha ido, pero su espíritu sigue vivo en este lugar que ya no es la Pesebrera, sino este mundo globalizado donde el vértice económico lo ocupan cada vez menos personas, mientras las mayorías siguen sometidas a los vaivenes de la pobreza, el deterioro ecológico y de las incertidumbres económicas, en un contexto de crisis de valores donde parece valer mas por lo que tienes que por lo que eres.


 

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Obispo condena accidentes laborales


 
ANTE LA MUERTE DE OTRO TRABAJADOR EN MÁLAGA, OCURRIDA AYER MARTES, LE ENVIAMOS LA CARTA PASTORAL QUE EL OBISPO DE MÁLAGA HA HECHO PÚBLICA SOBRE LAS CONDICIONES LABORALES, EN LA QUE DESTACA QUE LA PRECARIEDAD LABORAL REPERCUTE NEGATIVAMENTE SOBRE LOS TRABAJADORES, COMO DEMUESTRA EL ELEVADO NÚMERO DE ACCIDENTES QUE SE PRODUCEN EN EL LUGAR DE TRABAJO EN NUESTRA PROVINCIA.


El trabajo es un derecho humano básico

Carta pastoral de Don Antonio Dorado, obispo de Málaga, ante las últimas víctimas de accidente laboral en Málaga.

Cuando algunos afortunados (porque tienen un trabajo y han tenido vacaciones) hablan del síndrome postvacacional, pienso en las numerosas personas que carecen de un puesto laboral y se ven mermadas en su condición ciudadana, porque no pueden ejercer uno de los derechos humanos básicos: el derecho al trabajo. La difícil situación económica en la que nos encontramos está destruyendo empresas y puestos de trabajo a un ritmo preocupante. Es algo que veíamos venir, a pesar de las hermosas frases y de las palabras tranquilizadoras.
De nada sirve que nuestros gobernantes nos recuerden que eso mismo sucede en otros países del entorno, pues ellos han sido elegidos para dar respuestas rápidas aquí, y lo de menos es el nombre que demos a esta situación, en la que lo verdaderamente grave y doloroso es que muchas personas y familias no pueden hacer frente a las hipotecas que tienen, y encuentran dificultad para llegar a fin de mes, si es que no han ido ya a engrosar las listas del paro.
Urge, pues, encontrar y poner en práctica todas las medidas eficaces que estén a nuestro alcance, más allá de los gestos espectaculares que sólo consiguen distraer la atención de los problemas de fondo. La talla de unos gobernantes rigurosos, de una clase política responsable y de unos sindicalistas serios se tiene que poner de manifiesto ahora y aquí, sin esperar a que vengan de fuera tiempos de bonanza que resuelvan la dificultad presente en que nos hallamos y que no cesa de agravarse. Es una tarea de todos, en la que hay que poner de manifiesto nuestro sentido solidario y responsable.
Resulta francamente escandaloso constatar los beneficios de algunas empresas importantes y los sueldos que se estilan entre los altos cargos, incluso de la política. La doctrina social de la Iglesia es muy clara a este respecto, cuando afirma que "el trabajo humano que se ejerce en la producción y comercio de bienes y en la prestación de servicios de orden económico es superior a los restantes elementos de la vida económica, porque éstos desempeñan sólo el papel de instrumentos". Además, como dice también el Vaticano II, al deber de trabajar y al derecho al trabajo que incumbe a la persona, "corresponde a la sociedad, según las circunstancias que se dan ella, ayudar a los ciudadanos para que puedan encontrar la oportunidad de un trabajo suficiente" (GS 67).
La falta de un puesto de trabajo mina la autoestima y la moral de la persona, repercute negativamente sobre la vida familiar y pienso que no es ajena a los muchos accidentes laborales con resultados de muerte que se están produciendo entre nosotros. Sé que no es fácil encontrar soluciones, pero el momento presente nos invita a todos a dejar de lado nuestras ideologías, intereses partidistas y cualquier forma de derrotismo paralizante, que nos lleva a perder un tiempo precioso.
Finalmente, la precariedad laboral suele repercutir negativamente también sobre los trabajadores que disfrutan de un puesto de trabajo, por lo que conviene recordar con el Vaticano II que "el trabajo debe ser remunerado de tal modo que se den al hombre posibilidades de que él y los suyos vivan dignamente su vida material, social, cultural y espiritual, teniendo en cuenta la tarea y la productividad de cada uno, así como las condiciones de la empresa y el bien común" (GS 67).

+ Antonio Dorado Soto
Obispo de Málaga

martes, 2 de septiembre de 2008

Un obrero, tercera víctima mortal en accidente laboral en una semana en Málaga

Un trabajador argentino de 42 años se precipita al vacío desde un ático y cae a un patio interior en un edificio en la calle General Ibáñez de la capital. Empleo paraliza los trabajos por posibles irregularidades en la contratación
03.09.08 -
Un obrero, tercera víctima mortal en accidente laboral en una semana en Málaga
PROTESTA. Sindicalistas y trabajadores se concentran para reclamar más medidas de seguridad. / SUR
Los accidentes laborales siguen dejando un reguero de sangre. Ayer murió un obrero argentino de 42 años al precipitarse al vacío desde un ático y caer a un patio interior, indicaron a este periódico fuentes de la Policía Local. Cuando los equipos sanitarios trataron de socorrerlo, ya había fallecido. Esta es la tercera víctima mortal en menos de siete días en la provincia de Málaga en un siniestro laboral. La semana pasada perecieron, con una diferencia de menos de 24 horas, dos jóvenes obreros de 18 y 19 años en accidentes en el tajo en las localidades de Marbella y Nerja.

El siniestro de ayer se produjo a las 13.40 horas, en una obra que se realizaba en un ático del inmueble número 40 de la calle General Ibáñez, en la zona de la Victoria de la capital malagueña. Por causas que aún se desconocen, el obrero, C. C. C., de nacionalidad argentina, se precipitó y cayó a un patio interior. Su cuerpo sin vida tuvo que ser rescatado por efectivos del Real Cuerpo de Bomberos, que se desplazaron hasta el lugar del siniestro con su uvi móvil. También acudieron miembros del 061 y de la Policía Local.

Investigación

La Delegación de Empleo, además de investigar cómo se produjo el accidente, decidió paralizar la obra por posibles irregularidades en la contratación del trabajador, según informaron a Europa Press fuentes de la Delegación de Empleo. Otras fuentes indicaron que las obras que se llevaban a cabo eran de reparación de la vivienda. Al parecer, la víctima estaba acompañada por otro obrero cuando sucedieron los hechos.

Los sindicatos CC. OO. y UGT exigen que se investiguen las causas del siniestro y se determinen responsabilidades en caso de que se hubiesen cometido irregularidades en la contratación o las medidas de seguridad no hubiesen sido las necesarias. Ambos sindicatos han convocado para las doce del mediodía de hoy una concentración para lamentar esta nueva víctima mortal -la número 13 en lo que va de año en la provincia de Málaga- en un accidente laboral. La concentración se realizará en la puerta de la Delegación de Empleo, en la confluencia entre la Alameda de Colón y Muelle de Heredia.

La víctima mortal de ayer se une a los dos fallecimientos de la semana pasada en Nerja y Marbella, en los que perdieron la vida dos jóvenes de 18 y 19 años. En el caso de Marbella, el siniestro fue en las obras Palacio de Ferias y Congresos, mientras que el de Nerja ocurrió en un tajo situado en la zona del Barranco de El Puerto, en el paraje del Río Seco.

Diario Sur 2/09/08: "Fallece un trabajador en una obra de Málaga al precipitarse a un patio interior "

[http://www.diariosur.es/20080902/local/malaga/fallece-trabajador-obra-malaga-200809021659.html]
 
Un hombre falleció hoy en una obra de Málaga capital en la que trabajaba, al precipitarse a un patio interior, según informó el Servicio de Emergencias Sanitarias 061.
 
El suceso ocurrió a las 13.38 horas, cuando la víctima trabajaba en un obra de la calle General Ibáñez, en la zona de la Victoria de la capital malagueña, según informaron a Europa Press las fuentes citadas.
 
Hasta el lugar acudieron una UVI móvil del 061, la Policía Local y un equipo del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga, que rescataron al fallecido del patio donde había caído, certificando posteriormente su muerte.